Picnic saludable para un día de playa o montaña - Kiwi Atlántico

Para tu pícnic saludable, opta por elaborar preparaciones sanas, pero que no sean muy complicadas.

Llévate una buena nevera portátil en la que se incluya un termo con gazpacho (lo puedes llevar de sandía, de mango o de cerezas), algún salpicón de verduras con marisco o pescado en conserva, tupper con ensaladas y con fruta fresca… Además de comer mejor te ayudará a hidratarte en estos días de calor.

Los batidos o smoothies también son opciones ideales para refrescarnos. Puedes hacerlos de remolacha y arándanos, de manzana y espinacas o de kiwi, espinacas y manzana.  

Sustituye los aperitivos salados por algo más nutritivo

Para picar algo a lo largo del día busca alternativas más sanas que incluir en tu pícnic saludable. Evita las patatas chip, los aperitivos o snack salados y los frutos secos fritos y salados.

Aperitivos como las aceitunas, crudités de verduras o los chips de fruta son una buena alternativa si queremos cuidar nuestra alimentación mientras estamos en la playa.

También podemos llevarnos algún tentempié sano y bajo en calorías como puede ser algunas cerezas con un yogur natural, un batido de frutas fresquito o incluso podemos llevar la fruta ya cortada en un tupperware si fuera necesario (sandía, melón, melocotón…).

Los frutos secos serían otra opción ideal, siempre controlando su cantidad, ya que son muy calóricos por su gran aporte de “grasa buena”.  

Hidrátate con agua

En un pícnic saludable no puede faltar la hidratación.

Deja a un lado los refrescos y los zumos azucarados que te aportan calorías y no quitan tanto la sed como el agua.

Además, bebiendo agua conseguirás mantener tu peso. Puedes probar a hacer aguas de sabores con fruta con o sin gas.  

Prepara tus propios helados

Si puedes, llévate tu propio helado de kiwi hecho en casa o prepara tus polos caseros con fruta, yogur… así reducirás calorías. También puedes congelar un yogur natural al que previamente le hayas añadido trozos de alguna fruta. Verás que rico.  

No hagas de tu alimentación el centro de tus vacaciones, relájate y disfruta. Recuerda organizar tus menús con antelación, así no perderás tiempo cada día y evitarás comer lo primero que encuentres.

Esto también te ayudará a disfrutar más y a emplear el tiempo en otras cosas que quizás durante el año no puedas hacer.